Esencias españolas
De Ignacio de Loyola a Escrivá de Balaguer
El jueves, 22-1-2026, recibí un texto de Lotrives que publico a continuación.
En 1987, cuando era corresponsal de ABC en Viena (entonces tenía 27 años), envié una carta a Marcel Reich-Ranicki (1920-2013), que había cumplido 67. Reich-Ranicki era el redactor jefe de Cultura del diario más importante de Alemania, el Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ), y el crítico literario estrella en el espacio de lengua alemana (Alemania, Austria y Suiza). Guardo copia de aquella misiva, fechada en Viena el 29 de enero de 1987. Dice (traducido del alemán):
«Estimado Sr. Reich-Ranicki: desde hace casi dos años leo sus artículos en el FAZ. Con esta carta, simplemente deseo felicitarle: su análisis de obras literarias —aunque no soy un especialista, sino un simple aficionado— es realmente único. Si tiene un poco de tiempo, quizás podría responderme a dos preguntas. Primera: ¿por qué los escritores de éxito de hoy en día son automáticamente anticatólicos? Segunda: ¿piensa usted que un escritor no debe prestar atención a los valores (los morales, entre otros)? ¿O sí? Atentamente».
Marcel Reich-Ranicki
No esperaba que una celebridad como Reich-Ranicki contestara al absoluto desconocido que lo importunaba. Pero lo hizo, con una carta fechada en Fráncfort del Meno el 6 de febrero de 1987. Yo vivía en Viena, en una residencia de universitarios del Opus Dei llamada Studentenhaus Birkbrunn. Recuerdo que le comuniqué a mi amigo Christoph Tölg, el director de Birkbrunn, licenciado en Filología Germánica, que había recibido una carta de Reich-Ranicki. No se lo creía. Se la mostré y ante la evidencia y la sorpresa, Tölg comentó algo así como que mi archivo se convertía en digno de consideración solo con esas letras del crítico literario.
Reich-Ranicki, en esa carta y traducido del alemán, me respondió en estos términos:
«Estimado Sr. Grau: en absoluto es cierto que los escritores de éxito hoy sean automáticamente anticatólicos. Solo puedo responder a su segunda pregunta con un sí. Sin duda, es bueno que un escritor observe valores morales, pero sobre todo, lo importante es que escriba buenos poemas, novelas u obras de teatro. Creo que la buena literatura sin moralidad resulta, en última instancia, más útil que la moralidad sin arte literario. Atentamente, Marcel Reich-Ranicki».
Los jesuitas y el Opus Dei
Ya en 2026, esta misma semana, he leído un artículo del profesor Henry T. Edmondson III, un señor de 70 años, sobre España titulado Triumph, Disappointment, and Hope in Spain («Triunfo, decepción y esperanza en España»). Afirma este estadounidense que España ha ejercido «una enorme influencia en la historia de la Iglesia». Es el «hogar de tres de los grandes doctores de la Iglesia»: san Isidoro de Sevilla, santa Teresa de Ávila y san Juan de la Cruz. Añade Henry T. Edmondson III: «San Ignacio de Loyola es doctor de la Iglesia en todo menos en el nombre».
Sobre la Iglesia católica hoy en España, Henry T. Edmondson III señala dificultades típicas y comunes a todos las comunidades occidentales, pero matiza: «Son prometedores los diversos movimientos de renovación que continúan a buen ritmo, como el Opus Dei (Obra de Dios), odiado con regusto por los progresistas hispanos y la prensa liberal de todo el orbe. La presencia del Opus Dei es considerable [en España], dado que su fundador, el español Josemaría Escrivá, fue canonizado en 2002».
Thomas Mann
En La montaña mágica, Hans Castorp (el alter ego de Thomas Mann, el autor de la novela) queda impresionado por el ascetismo, la importancia que daba a la jerarquía, la obediencia y la rigurosa idea de honor, un honor «a la española», de Leo Naphta, de la orden de los jesuitas, una sociedad «de origen español y cuyo ‘reglamento’ espiritual, equivalente al que Federico de Prusia impondría más adelante a su infantería, en su origen había sido redactado en lengua española, lo cual llevaba a Naphta a utilizar con frecuencia expresiones españolas en sus relatos y explicaciones». Se pregunta Thomas Mann en La montaña mágica: «¿No era acaso la institución Stella Matutina una verdadera escuela de cadetes cuyos alumnos, agrupados en ‘divisiones’, debían observar —por su propio honor— un comportamiento medio eclesiástico medio militar? ¿No se aunaban en ella los símbolos de la golilla española y el cuello rígido del uniforme militar?». Stella Matutina era un colegio jesuita austriaco, en la región de Vorarlberg, fundado en 1856 y clausurado, por falta de medios, en 1979, donde estudiaron un personaje novelesco, Leo Naphta, y otros muchos reales, algunos muy ilustres.
Hasta aquí el texto de Lotrives.
Conclusión: esencias de España
Ayer, 23-1-2026, pregunté a Lotrives por qué mezclaba a Reich-Ranicki con Henry T. Edmondson III, Thomas Mann, los jesuitas y el Opus Dei. Me contestó por WhatsApp casi inmediatamente:
Meditaba sobre las aportaciones de España al mundo, que quizás sea lo mismo que preguntarse por su verdadera esencia. Cuando tenía 27 años, cuando escribí a Reich-Ranicki, consideraba que lo característico hispano podría hallarse en escritores como Cervantes, Tirso de Molina o Calderón, y percibía que esa cultura de grandes escritores católicos había desaparecido. Por las reacciones que han causado y causan en todo el mundo, cada vez me he ido inclinando más a pensar que quizás la esencia española la describan mejor la orden jesuita y el Opus Dei, con sus fundadores prácticos y casi militares al frente, y una misión religiosa total que los definía. Si a eso añado la mística de santa Teresa de Ávila y de san Juan de la Cruz (carmelitas) y la pintura de Velázquez y compañía, Zuloaga incluido, quizás queda todo dicho. Porque desde luego en filosofía, pensamiento, música, ciencia y técnica quedamos muy por detrás que otros.
La cita de La montaña mágica proviene de: Mann, Thomas. (2009). La montaña mágica. Traducción de Isabel García Adánez. Barcelona: Edhasa, pp. 647-8. Título original de la obra y primera fecha de publicación: Mann, Thomas. (1924). Der Zauberberg. Berlín: S. Fischer.
Crédito de la imagen: El Cristo de la sangre (1911). Óleo sobre lienzo de Ignacio Zuloaga. Licencia de Wikimedia Commons. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Madrid.


